martes, 21 de abril de 2009

Poesía en Árabe



يكتب بالحبر الأخضر.


الحبر الأخضر تخلق الحدائق ، والغابات ، والمروج ،
أوراق الشجر حيث تغني عن كلمات ،
الكلمات التي هي الأشجار ،
العبارات التي يتألف الخضراء.

اسمحوا كلماتي يا بيضاء ، وتقع تغطية
أمطار يترك المجال باعتبارها من الثلوج ،
فإن على تمثال لبلاب ،
كما الحبر على هذه الصفحة.

الأسلحة ، والخصر والعنق ،
كما البحر النقي جبهته
مؤخر العنق الغابات في فصل الخريف
عضة الأسنان أن بشفرة من الأعشاب.

جسمك هو رصع مع الاخضر علامات
كما جسد الشجرة يطلق النار.
لا يكون ذلك على ضوء كمية صغيرة من ندبة :
ننظر في السماء والنجوم الخضراء الوشم

Octavio Paz.

Espero que el poema les haya gustado. En lo personal, la parte que dice:

كما البحر النقي جبهته

Casi me hace llorar.


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lunes, 20 de abril de 2009

Comentario de Juan Guerrillero


buenas tardes primeramente eh leido con mucha atencion la narracion enviada y me ha gustado y eh sentido la misma indignacion e importencia ante tal pobreza cultural como la gente piensa que escribir en cualquier genero es como si fuesehacerse tacos en fin d ala lastima la probreza cultural de este pais refrendo mis saludos y en este punto me despido


Si no está en Windows Live nunca pasó. Actualiza tu Perfil

domingo, 19 de abril de 2009

El Principito en una Rifa

El Principito en una rifa.

Por Anselmo Bautista López

Escribo estas líneas para desahogar mi coraje. Si algún día he de morir será de bilis en un cuerpo de 40 años (por cierto el 21 de abril cumplo años por si alguien quiere regalarme una laptop, de esas de Best Buy, les garantizo que no me enojaré por eso).


Como decía, para promover la lectura entre niños de 8 a 12 años, compré una edición de El Principito. Como experimento lo ofrecí en un sorteo (una rifa) sin costo alguno. Sólo tenían que elegir un número y anotar su nombre.


De 20 números que eran, llegada la fecha del sorteo sólo 8 estaban registrados. Como es de suponerse la mayoría de respuestas fue: le voy a preguntar a mi mamá a ver si quiere; para qué quiero yo un libro, ya tengo muchos de la escuela; no tengo tiempo de leer, me dejan mucha tarea. Otros de plano sólo movían negativamente la cabeza.


Los que sí se anotaron ni siquiera se acordaron de la fecha del sorteo. En fin que hice el sorteo y el ganador fue un niño de 12 años. Sólo tenía yo que esperar a que apareciera para entregárselo. Cuando lo vi me puse emocionado por darle la sorpresa de que había sido el ganador y hacerle entrega del buen libro. Pero mi sonrisa tuvo que desaparecer tan pronto el susodicho, sin emoción alguna, tomó el obsequio y se marchó.


Aún me quedé con la esperanza de que pasados algunos días, el jovencito me diera la sorpresa diciéndome que había leído el libro y que le había gustado y con ello devolverme la sonrisa que yo había perdido frente a su indiferencia.


No lo miré hasta pasada una semana. Le pregunté si ya había leído el libro. Mi emoción aguardaba esperando una respuesta afirmativa.

- No. Se lo vendí a un niño de la escuela por 10 pesos.

Esa fue su respuesta y se marchó dejándome aturdido. Bueno, al menos el niño que lo compró disfrutará de su lectura –pensé.


Para seguir con el experimento (sin un objetivo claro, confieso), rifé una bolsa variada de dulces a 5 pesos el número de 40. Todos se vendieron lentamente entre niños y adultos.


Rifé, más tarde, un juego de play station. 50 números a 10 pesos. Como pan caliente se agotaron.


No diré aquí mis conclusiones respecto a este experimento. Lo que sí diré es que aún siento el coraje de que el gusto por la lectura raye en caso perdido entre la mayoría, no sólo de los niños sino también entre los adultos, pues incluso alguien de unos 35 años me preguntó del porqué rifaba yo un libro.

- Para promover la lectura entre ellos, le respondí.

- ¡Úchale! Yo con unas caguamas encima podría escribir 20 de esos.

- Excelente, cuando lo hagas te pondré en contacto con el editor.

No sé si lo dijo en buena broma o para molestarme. Lo que sí sé (y lo digo casi con afirmación científica) que ese potencial escritor caguamero, sus imaginarios 20 libros inspirado por el dios Baco, no llegarán a formar ni siquiera un cuarto de hoja.


Y así como Antoine de Saint-Exupéry pidió perdón a los niños por haber dedicado su libro a una persona adulta, yo también quiero pedir perdón a los niños por ser incapaz (aunque me he esforzado) de escribir cuentos dirigidos a ellos.


Seguiré esforzándome y espero lograr elaborar un buen cuento antes de que mi hijo comience a leer.


Y aquí dejo este texto para calmar mi bilis con un vasito de leche.



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viernes, 17 de abril de 2009

El Pecado Original


El pecado original
Por Guillermo Shirida.

Para Yanireth

Todos los problemas de México tienen su origen en que el primer hombre que fue creado por Dios fue Jorge Rivero. Lo anterior consta en un fidedigno documental que se titula El pecado de Adán y Eva que fue filmado en 1967 por el afamado cineasta Miguel Zacarías y que, con motivo de los días santos, se está proyectando en la tele y cuyo resumen puede verse aquí. (Yo tampoco entiendo la relación entre los “días santos” y Adán y Eva, pero así es y punto.)

Bueno, pues viendo este fascinante documental entendí todo: ¿qué clase de destino le espera a un país en el que el primer hombre, Adán, tiene las tetas y las nalgas más grandes que las de la madre Eva? Una Eva que, para acabarla de amolar es gringa y que, desde que Dios la saca de una costilla de Jorge Rivero, ya viene con el pelo tieso de spray, pestañas postizas y carmín en los labios, de lo que se desprende que Jorge Rivero sería el primer hombre, pero adentro traía por lo menos una Farmacia del Ahorro.

De acuerdo con el documental, el paraíso terrenal estuvo históricamente ubicado en “Las Estacas”, un balneario público en el estado de Morelos, a hora y media de la ciudad de México. Esto, claro, fortalece la teoría de la pangea. El paraíso terrenal medía aproximadamente dos hectáreas y contaba con rio de agua cristalina, dos pavorreales, dos borreguitos, dos alambres de luz, dos cacatúas (una de ellas disecada), dos cisnes percudidos, varios árboles de madera, dos árboles de cartoncillo con credencial de la ANDA, así como tres docenas de flores descomunales de papel maché de colores rajaretina clavadas con alambre en el suelo, especies hoy lamentablemente extintas. Si alguna vez se preguntó usted lo que significa la frase A todo color, aquí está su respuesta.

Luego pasa todo lo que ya sabemos que pasa: Adán y Eva se miran con curiosidad y susto encuerados, luego nadan encuerados, luego comen mucha sandía encuerados y luego se van a dormir encuerados, pero no hacen el acto porque, primero, creen en la abstinencia sexual; segundo, porque no pueden desvestirse y, tercero, porque son extraordinariamente imbéciles y no saben cómo se hace el acto.

En resumen: Jorge Rivero es muy bruto, la Gringa es muy vanidosa, la serpiente es una rata y Dios es muy necio... ¿para qué se disfraza de nube y les habla con eco desde el cielo si el par de imbéciles no han aprendido a hablar? (De hecho creo que Jorge Rivero sigue sin lograrlo.)

El final ya se sabe: la Gringa le hace caso a la serpiente, consigue meterle en la boca el fruto prohibido (que es como un bolillo crudo) a Jorge Rivero, por fin aprenden a hacer el acto, les da mucha pena y se hacen taparrabos y brassieres con hojas de plástico, Dios se enoja, caen muchos rayos, del cielo bajan unas espadas de cartón incendiadas que penden de unos hilos que les señalan la salida...

CORTE A: Jorge Rivero y la Gringa llore y llore están ahora llenos de raspones en el pedregal de la zona ecológica de la Ciudad Universitaria.

FIN.
Jorge Rivero es el de la derecha


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jueves, 2 de abril de 2009

Maxima Velocidad




Máxima velocidad.

Por: Anselmo Bautista López

Cada vez que me voy a la cama a descansar, éste se convierte en un silencioso y placentero vehículo planetario cuya velocidad no logro sentir.

No trato de narrarles un sueño ni siquiera una pequeña historia sacada de mi imaginación. Pero tanto Usted y yo y cualquier otro, así como los animales y las planta, las piedras y todo objeto inanimado por más quietos que parezcamos siempre estamos en constante movimiento.

Mikołaj Kopernik (Nicolás Copérnico, para los cuates y para los que no hablen polaco) dejó dicho en su obra "De revolutionibus orbium coelestium" (de las revoluciones de las esferas celestes, para los que no hablen latín) que:

“Orbitando el Sol, en orden, se encuentran Mercurio, Venus, la Tierra y la Luna, Marte, Júpiter, Saturno”

Ahora ya saben de lo que hablo. Aunque parezca increíble, la Tierra rota sobre su mismo eje a una velocidad de 1,000 kilómetros por hora, inclinada un poco más de 23 grados. Esto para los que se encuentran en los países Mediterráneos, porque los que están en el Ecuador o cerca de él, viajan un poco más rápido, o sea a 1,667 kilómetros por hora.

Ahí está, viajamos a esa velocidad sin siquiera mover nuestros pies. Será mejor que a partir de ahora prepares una aspirina y te agarres bien a las cobijas porque nuestro viaje cósmico apenas empieza.

La Tierra se desplaza en el espacio alrededor del Sol. ¿Ya lo sabias no? Pero por si las dudas aún no estás enterado, la Tierra tiene un movimiento llamado de Traslación, que consiste en darle vueltas al Sol. Y lo hace a la nada despreciable velocidad de 107.228 kilómetros por hora.

Si aún sigues en la cama será mejor que te sujetes de algo firme antes de que salgas disparado, porque nuestro querido señor Sol, que todas las mañanas entra por mi ventana, tampoco está quietecito que digamos.

Éste va disparado a una velocidad de 790,000 kilómetros por hora y lo hace en dirección al centro de nuestra Vía La

ctea. En otras palabras, derechito al Agujero Negro que ahí se encuentra para ser absorbidos por el niño que succiona amamantándose al otro lado.

Significa que nuestro sistema solar dan una vuelta completita a la Vía Láctea como los caballitos de la feria en 200 millones de años. Por ahora se ha completado un cuarto de vuelta desde que el meteorito les cayó en la cabeza a los dinosaurios, o sea hace unos 65 millones de años.

Aquí no acaba la cosa, y la verdad, yo que escribo esto, ya me siento un poco mareado. Parece que la velocidad de la vía láctea tiende a incrementarse constantemente, como si Galileo la dejara caer desde lo alto de la Torre de Pisa y alcanzara la velocidad de 900,000 kilómetros por hora, arrastrando a la misma todo nuestro sistema Solar.

¿Hacia dónde vamos que nos vuela la greña? Pues por lo pronto, nada menos que al centro de los masivos cúmulos de la constelación de Virgo, el cual se encamina hacia una masa mayor llamado Acuario a la imperceptible velocidad de 1.400,000 kilómetros por hora, que es finalmente la velocidad a la que nos movemos mientras dormimos.

Pero no se espante. En realidad esta velocidad no es nada, ni es suficiente para que termine desintegrado bajo sus cobijas. Para que eso suceda, necesitaría viajar a 1.079,224,000 kilómetros por hora, osease a la velocidad de la Luz.

De cualquier modo, antes de meterse a la cama asegúrese de tener a la mano su licencia de conducir, no sea que lo infraccionen.



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