sábado, 8 de agosto de 2009

El Indígena

El Indígena
(Tomado de un correo que me llegó)


En un avión, iniciado el vuelo, una "señora" oprime insistentemente el timbre para llamar a la azafata

-¿Cuál es el problema, Sra.? - Pregunta la azafata

-¿Es que no lo ve? - Responde la dama




- Me colocaron junto a un sucio indígena. No soporto estar al lado de uno de estos seres repugnantes. ¿¿¡¡No tiene otro asiento!!??

-Por favor, cálmese... -dice la azafata- Casi todos los asientos están ocupados. Pero, voy a ver si hay un lugar disponible

La azafata se aleja y vuelve de nuevo algunos minutos más tarde:


-Sra., como yo pensaba, ya no hay ningún lugar libre en la clase económica. Hablé con el comandante y me confirmó que no hay más sitios disponibles en la clase económica. No obstante, tenemos aún un lugar en primera clase.

Antes de que la dama pudiera hacer el menor comentario, la azafata sigue:

-Es del todo inusual permitir a una persona de la clase económica sentarse en primera clase. Pero, dadas las circunstancias, el comandante encuentra que sería escandaloso obligar a alguien a sentarse junto a una persona tan repugnante.

Todos los pasajeros alrededor, observaban la escena, indignados.

Entonces, la azafata, dirigiéndose al indígena, le dice:

-Si el Sr. lo desea, tome su equipaje de mano, ya que un asiento en primera clase le espera.


Y los pasajeros, que sorprendidos, presenciaban la escena, se levantaron y aplaudieron. .

Si luchas contra el racismo, devuelve este mensaje a todos tus amigos, pero no apagues tu compu sin haberlo enviado al menos a una persona.

LUCHA CONTRA EL RACISMO, ¡¡¡¡PARTICIPA!!!

HAY DOS COSAS QUE SON INFINITAS:

EL UNIVERSO Y LA ESTUPIDEZ HUMANA... Y DEL UNIVERSO NO ESTOY MUY SEGURO. Einstein



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domingo, 12 de julio de 2009

Elecciones 5 de julio

ELECCIONES 5 DE JULIO

















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miércoles, 10 de junio de 2009

El Voto Nulo



El Voto Nulo.

Por: Anselmo Bautista López


Supongamos que el 5 de julio (día en que se llevan a cabo elecciones en México), sin faltar ninguno, los ciudadanos deciden ejercer su derecho al voto y acuden a las casillas haciendo una fila de cinco a diez cuadras en espera de ejercer el sufragio efectivo.


Sucede en efecto algo que nadie esperaba y mucho menos los políticos contendientes. Cada ciudadano acude por voluntad propia a la casilla guardando celosamente su voto secreto que a ni familiares ni amigos cercanos ha revelado. No hubo previo intercambio de opiniones en las que se pusieran sobre la mesa las diferencias políticas o ideológicas. Nadie llevaba consigo un acuerdo previo o compromiso. Nadie sabía por quién votaría el de enfrente o el de atrás.


Los contendientes y todos los miembros de los partidos políticos supusieron que el proselitismo, sus propuestas y la invitación a votar surtieron efecto de manera contundente y que por fin dieron en el clavo para exiliar el alto y escandaloso nivel de abstencionismo. Por vez primera confirmaban con la contundente prueba de la increíble presencia de los ciudadanos en las urnas de que la democracia estaba en su mayor esplendor. El pronóstico que se había hecho de un mayor abstencionismo había sido sólo un fantasma.


Hubo también la interpretación de aquellos que, desde luego, siempre ven en todo muros con tranchete, una llamada de alerta en la que suponían que esa asistencia ciudadana era un gesto revolucionario y que habría que movilizar a Seguridad Pública con discreción para evitar algún levantamiento subversivo que pudiera poner en peligro la ya lacerada democracia que sólo existía como una ilusión al pueblo. Si bien no existía tal enemigo NO BÉLICO, cabía la posibilidad de suponer que dicho movimiento era alentado por alguna conjura anarquista internacional o de grupos desconocidos extremistas. Así que, las letrinas del poder se movilizan con todo lo que hay ahí dentro: los revoltosos y culpables tienen que ser eliminados.


Lo que nadie imaginó jamás (ni políticos ni poderosos) fue que cada ciudadano sin ponerse de acuerdo y sin revelar a nadie a quién daría su voto, cada uno por voluntad propia, anuló su voto en las urnas con una gran equis que iba de esquina a esquina sobre la boleta, simple y sencillamente como muestra de su hartazgo, como una llamada de atención y de alerta a los políticos, como una exigencia de que se pusieran a trabajar por el bien del pueblo y no por intereses personales y partidistas. Con la equis cruzando la boleta enviaban el mensaje además, de que el pueblo tiene el poder tal y como lo sugiere una real democracia y por tanto puede remover o trasladar la realidad política del momento.


¿Qué pasaría si un movimiento tal sucediera algún día donde todo ciudadano anulara su voto con una “espantosa equis” como dijera Chabelo, el niño más viejo de todos los niños?


Sí señores, una aberrante forma de votar que seguramente los gobernadores y los partidos políticos la calificarán como un tumor maligno. Una aberrante forma de votar que he practicado desde que cumplí 18 años. Desafortunadamente este tipo de abstencionismo cívico no es computado y por tanto no contribuye directamente al éxito de la elección. Pero la mayor desgracia es que tampoco ha sido considerado como una alerta, como el aviso previo a una creciente e imparable desconfianza y rechazo a los partidos que no han demostrado (sin excepción) la madurez y cultura política de la que los mexicanos realmente deseamos desde hace varias décadas.


Los partidos políticos están organizados de tal forma que se asemejan a clubes donde se hallan generosos privilegios y en donde sale sobrando la mayoría, la cual no está representada en ningún momento pero de la que sí se acuerdan y se valen hasta llegada nuevas elecciones para legitimar sus puestos. Es una clase de élite cuyos miembros heredan sus puestos como heredan los suyos los maestros. Partidos corporativistas y clientelares sin vocación democrática y con muchos deseos superlativos de no llegar a ella ni ofrecerla, mucho menos resguardarla.


No existen partidos auténticos y por consiguiente no existe una auténtica democracia. Viven discutiendo el pasado sin discernir ni esclarecer el futuro. El PRI habla con un cinismo que dan ganas de vomitar.


“Nosotros sí sabemos gobernar”, dice el PRI. Para ellos el problema del narcotráfico y el crimen organizado nacieron en el presidencialismo de Fox. ¿Cuántos años lleva en la cárcel Rafael Caro Quintero conocido como el Narco de Narcos en los años ochentas? No fue un pedorro narcomenudista que vendiera sus gramitos de hierva, era un pesado que ofreció pagar LA DEUDA EXTERNA de México a cambio de su libertad.


¿Qué nos podrán decir el PRD del “Michoacanazo” donde fueron aprehendidos varios Presidentes Municipales de diferentes partidos políticos y, además, funcionarios cercanos al Gobernador Godoy que como todo un mártir infantil perredista grita a los cuatro vientos porqué no me avisaron? ¿Usted porqué cree señor Godoy? ¿Y la fuga de 53 reos en Zacatecas, Gobierno de Amalia García Medina? ¿Y del decomiso de droga en una de las propiedades de la familia del Senador Ricardo Monreal, ex-gobernador de Zacatecas?


El PAN no hace otra cosa que colgarse de la corbata de Calderon. ¿Y quiénes son los responsables del asesinato (porque finalmente eso fue) de los 44 infantes calcinados en la guardería de Sonora? Funcionarios de Gobierno que los tenían allí -más que como guardería- como si fueran ilegales en espera de cruzar la frontera, lo cual demuestra una vez más lo irrefutable de la corrupción, la indiferencia y falta de responsabilidad ética y moral de funcionarios públicos que en su momento, también pidieron al pueblo votaran por ellos.


Díganme ahora ustedes si es más benéfico votar (no importa a favor de quién) o acudir a la urna anulando el voto.


En mi opinión, ninguna de las dos ha servido de nada aunque otros digan con cierto sentido patriótico que es un derecho que se ha venido ganando y que no echemos por la borda tanta sangre derramada en la Revolución. ¡Por favor! Eso ni mi abuela, en paz descanse, lo creía.


No señores, no han sido los ciudadanos comunes como yo los que han lacerado la democracia. Han sido las partidocracias las que han jugado con una democracia ficticia, las que siempre nos han dado la ilusión de que existe. Lo que hemos tenido es una dictadura de los partidos que coartan y violan con leyes secundarias una de las garantías constitucionales que permite a cualquier ciudadano (con mínimos requisitos) poder postularse a puestos de elección popular.


Alguien me dirá que el voto nulo sólo beneficia a los grandes partidos, al de la Derecha sobre todo. Esto es verdad, tomando en cuenta que la sobrevivencia de los partidos políticos depende del porcentaje de votos obtenidos. Si no alcanza el mínimo, desaparece del registro. Esto significa una mayor fuerza y posicionamiento para los más fortalecidos: PAN, PRI, PRD, que son, en todo caso, los que más han decepcionado al pueblo. El voto nulo, en este sentido sería una táctica equivocada puesto que se acabaría por fortalecer precisamente a los que con sus actos han decepcionado al ciudadano. Más aún cuando vemos a desertores de partidos encabezar a otros más pequeños renegando de su militancia en el anterior.


¿La pluralidad de partidos (8 en total) nos garantiza una real democracia? Sólo ha venido a restar votos a los grandes. ¿De qué sirven los partidos pequeños finalmente cuando llegan a acuerdos de coalición sólo para mantenerse en el poder o alcanzarlo?


El voto nulo hasta ahora no ha servido de nada. En esta ocasión podría tener una utilidad práctica, contrario a la postura de los institutos electorales. El voto nulo si es masivo, tal y como lo he pensado desde hace tiempo, expresaría la falta de legitimidad que poseen las autoridades en turno antes la población. Esto obligaría forzosamente a las autoridades a emprender proyectos que tengan efectos positivos y a los candidatos a estructurar propuestas convincentes y cumplirlas. Lo cual, considero, vendría a suavizar las relaciones hostiles con los ciudadanos. Esto equivale a que los partidos políticos realicen un exhaustivo autoanálisis. Emprender trabajos reales de representatividad frente a un México moderno que en la postre garantice la alternancia y transparencia.


Este movimiento del voto nulo es la expresión llana y tajante de que el sistema no ha estado a la altura de las demandas sociales.


Los candidatos al 5 de julio se han dado cuenta que el limbo se ha convertido en un Coliseo Romano, que de un momento a otro los leones saldrán prestos con sus fauces abiertas. No serán descuartizados. Pero a la postre, si continúan desatendiendo el grito unánime de ¡YA BASTA! Y el de ¡NO TIENEN MADRE!, posiblemente el 2012 sea de repercusiones desastrosas. Y sin jugar al Nostradamus, no sólo veo votos nulos… veo urnas incendiadas.



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martes, 2 de junio de 2009

Rey Pakal y las Calaveras Colgantes


Rey Pakal y las Calaveras Colgantes.
Por Anselmo Bautista López


En la zona arqueológica de Palenque se oculta el más fascinante descubrimiento de la historia… pero revelar toda la verdad exige un precio demasiado alto.

Arqueólogos nacionales, científicos y especialistas enviados por la NASA se han dado a la tarea de autentificar el hallazgo: El secreto del Rey Pakal.

Es necesaria la intervención del Arqueólogo Juan de las Tunas, que se encuentra dando conferencia de Simbología y Glifía Maya en España, para descifrar el secreto en una de las más largas inscripciones glíficas mayas. Durante el vuelo de regreso es asesinado por la orden de las Calaveras Colgantes, secta secreta de implacables asesinos equipados con los últimos adelantos tecnológicos que ha guardado inmaculado durante cientos de años el secreto del Rey Pakal.

Intelectuales, científicos, historiadores y especialistas en la cultura maya han supuesto que en él se encuentra fechado el día del fin del mundo de donde surgirá un nuevo orden mundial. Esta aventura llena de suspenso y acción, nos llevará a una persecución por la selva lacandona y otras tierras lejanas. Los descubrimientos irán tejiendo una red de conexiones sorprendentes entre los que se hallan inmiscuidos la secta Skull and Bones, los hombres del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y el Vaticano.

Camilo de las Tunas, nieto del investigador antropólogo Juan de las Tunas, tendrá que viajar a Roma, Grecia y finalmente Egipto donde hará una revisión de sus historias antiguas y recorrer sus zonas arqueológicas para descifrar la imagen de un Sol marcado con hierro candente en las nalgas de su abuelo. Sus descubrimientos lo devolverán rápidamente a tierras Chiapanecas, directo a la tumba del Rey Pakal donde con asombro exclamará: 2012.

Pero debe hacerlo más rápido que furioso. Sólo cuenta con 8 horas, pues la muerte de su abuelo ha desatado una oscura batalla de intereses económicos internacionales que amenaza con desatar la Tercera Guerra Mundial, teniendo como epicentro la República Mexicana.

¿Podrá salvarse Camilo de las Tunas de ser asesinado por la secta Calaveras Colgantes y salvar al mundo de una colosal devastación?

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Esta es la posible contraportada para quien quiera escribir el libro al mero estilo Dan Brown.

Puedo recomendar libros. Puedo incluso hablar de mi decepción respecto de algunas literaturas simplemente porque esperaba algo mejor elaborado o de mejor contenido. Pero jamás le diré a Usted, no lea este libro o aquel otro porque no valen la pena.

Del libro El Código Da Vinci de Dan Brown lo único interesante que encontré fue la exposición del Santo Grial representado por Maria Magdalena. Punto. Lo demás, ni al caso.

Ángeles y Demonios del mismo autor. ¿Qué puedo decir de este libro? Caray, decepcionante. Más bien parece un guión hecho para película de acción interpretado por Bruce Willis, pero Bruce Willis hace películas de policía, así que de cultura no sabe un carajo. ¿Y la película? Desde luego no es apta para lectores. Si el libro fue decepcionante, la película me rompió la hiel. Me pregunto, ¿Por qué Tom Hans se prestó hacer el papel de tonto? Digo, ya había hecho una con Forrest Gum, ¿porqué hacer otras dos?

No vuelvo a leer un solo libro de Dan Brown, en primera porque es un completo mentiroso. Presenta su libro como erudito, resultado de investigación histórica y trabajo serio de documentación. Pero al leerla pronto se da uno cuenta de que su biblioteca escasea de serios libros de historia y en cambio está llena de paraciencia, esoterismo, pseudohistórias conspirativas. Lo más temible es que la prensa como el New York Daily News diga de Dan Brown, que “su investigación es impecable”.

Para entender ambas novelas hay que estar bien sentado y no mirarlas como panfletos anticristianos. Ambos relatos no son más que aventuras de un simbologista ducho que se las come a puños dentro de pocos conocidos espacios de la historia, combinando los misterios de la religión con los enigmas del arte.

En otras palabras, son dos obras de art-ilugio que conducen a la desinformación y al morbo. ¿Si en verdad fuera seria su investigación porqué presentarla como Thriller popular? La respuesta es simple: porque no cuenta con nada para demostrar lo que dice.

Esto me hace suponer que la ficción es la mejor forma de educar a las masas, aún más si la disfrazamos con algo de ciencia (historia del arte y de las religiones en este caso).

Si por lo menos Dan Brown presentara sus libros sin esa arrogancia de develar secretos ocultos de antaño gracias a su esfuerzo investigativo, y sí, sólo los presentara como libros de mera ficción yo le daría mejor crédito.

De ninguna manera, ambos libros ofenden mis creencias y supongo que tampoco las de ningún creyente, cristiano o devoto. No, Dan Brown no ofende ninguna creencia religiosa. Lo que ofende es la inteligencia.


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miércoles, 27 de mayo de 2009

La Rulera Rusa


LA RULETA RUSA

Por: Anselmo Bautista López

La cosa más tonta que he hecho en mi vida fue jugar a la “ruleta rusa”. No fue por los efectos del alcohol, pues éste nunca me ha producido sentimientos de nostalgia o causado un efecto depresivo; tampoco fue por despecho o desamor; de ninguna manera fueron los problemas cotidianos como tampoco lo fue el tedio o la frustración ni mucho menos por una conciencia machista.


La razón por la que jugué la “ruleta rusa” exponiendo mi vida fue por otra cosa más tonta aún. Y es que no he aprendido a negarme ante esa clase de retos tontos que finalmente no demuestran nada más que la estupidez humana.


Aquella noche me topé con un conocido de antaño. Llevábamos tiempo sin vernos y como suele suceder nos detuvimos a saludarnos. Me invitó una cerveza. Parecía tener cosas interesantes qué contar. Así que fuimos al primer bar que encontramos.


Había trabajado en plataforma de PEMEX por contrato. Me narró la fascinación de laborar en mar abierto pero también de las irregularidades. Luego se embarcó en un pesquero y habló de la pesca indiscriminada. Fue barman en un centro nocturno y me contó sus aventuras sexuales y cómo se fue enrolando en eso de la pornografía infantil.

-Yo tenía que convencer a los niños y niñas de la calle y llevarlos a unos baños públicos donde el cliente esperaba –me confesó.


Me narró las cosas más horrendas e indignantes. Sentí coraje contra mi interlocutor. A partir de allí mi tono de voz fue mudando. Me esforzaba por ocultar mi rechazo y coraje contra ese sujeto.

-Ahora soy policía –dijo.


Continuó con sus hazañas de atrapa delincuentes en un tono dominante, áspero y de muy macho. También narró sus “tranzas” y cómo sus superiores lo obligaban a hacerlo.

Las horas transcurrieron y el tipo cada vez me caía peor por el cinismo cada vez más evidente. Hasta que por fin exploté y con toda la sabiduría del mundo, le espeté:


-Eres un cobarde y un pendejo.


No fueron exactamente estas palabras que dije… fueron peores. El tipo, cuyo nombre no vale la pena pronunciar, se indignó pero más encabronado estaba yo. Nos hicimos de palabras y llegamos al acuerdo de rompernos el hocico en la calle. Él por sentirse ofendido y según yo por vengar la dignidad de niños y niñas abusadas sexualmente.


Buscamos una calle obscura y nada transitada. Y antes de darnos los primeros moquetazos, el sujeto expresó:

-¿De veras te sientes muy macho?


Rápido sacó una pistola tipo revolver que llevaba escondida y me apuntó con ella. Yo me puse blanco, blanco, blanquito. Dejé de sentir mis piernas. Y pensé que por culpa de esas criaturas que ni siquiera conocía iba yo a recibir un plomazo en la cabeza.

-Ruleta, cabrón… o te meto un plomazo.


En tanto las piernas volvían a mí, él retiró las balas de la “piña”. Me mostró una de ellas y la regresó a uno de los orificios del arma. Hizo girar el cargador varias veces y de un movimiento brusco de muñeca la encajó en su lugar y preparó el percutor.

-¡Jálale!


Reconozco que me sentí dominado y empequeñecido por el tipo. Pero también, como era mi costumbre de aceptar retos, acepté este sin hablar y el valor junto con la estupidez, me invadieron. En primera porque supuse que era casi imposible que la bala estuviera alojada exactamente en el lugar donde caería el percutor. No podía tocarme la mala suerte. Así que tomé el arma, respiré profundo, me la llevé a la cabeza y le jalé sin pensar. Bajé la mano, jalé el percutor y se la di al sujeto.

-Tu turno –balbucee.


Él la tomó. Me miró a los ojos por breves segundos. Yo bajé la mirada para no conservar esa imagen por el resto de mis días y casi rogué porque no detonara el proyectil y toda esta locura se diera por terminada.

El arma hizo su clásico ruido de percusión. No hubo explosión. Levanté la mirada y el brazo de él me entregaba el arma.

-Sigues –me dijo.


¿Acaso no había sido ya suficiente? El arma estaba ahí retándome con tres posibilidades de que no pasara nada aunque ya no era muy seguro. No obstante tuve la sensación de que esta vez tampoco explotaría en mi cabeza. Tomé el arma y sin decir agua va le jalé en mi cabeza. Un pequeño sobresalto di cuando escuché el clic y casi se la aventé al tipo como si el arma quemara.

-Emparéjate –le dije sospechando que se rajaría y ahí terminaría todo. Yo quería que así fuera.


Pero no. Aunque la mano le temblaba, sin decir palabra, le jaló. Pegó un grito fuerte. La bala seguía alojada en el arma. Comenzó a reír como alabanza a su gran valor (y suerte). Muy bien sabíamos que esa risa era de puros nervios a punto del desmayo. Di la media vuelta para retirarme.


-¡Ey, cobarde! ¿A dónde crees que vas? –habló con el tono avalentonado.

-Se acabó –le dije.

-No, no se acabó. Aún faltan dos.

Quise disuadirlo. De continuar con el juego uno de los dos iba a morir.

-Me vale. Agárrala o te disparo aquí mismo, cabrón.


Esta vez lo vi decidido a dispararme. Tomé el arma. Al menos evitaba que él me pegara un tiro. Pude salir corriendo con la pistola en la mano, lo cual no serviría de nada. El hombre que estaba frente a mí me buscaría quizá para matarme. El juego no terminaría ahí. Para darle fin habría de morir uno de los dos en esa maldita ruleta rusa en la que me metí sin medir consecuencias sólo por no saber negarme a los retos.


Con el arma en la mano elevé mentalmente un Padre Nuestro y un Ave María mientras mi observador me miraba ansioso. Los dos sabíamos que ya no había más posibilidades y su seguridad estaba fundada en que sería mucha suerte para mí y desgracia para él si la bala no explotaba en mi cabeza.


Las probabilidades de que yo muriera eran muchas. De hecho era inminente. Ya sería la de Dios si me tocaba volarme los sesos. Levanté la mano, cerré los ojos y jalé el gatillo.


Sentí cómo recorrió todo mi cuerpo un escalofrío sepulcral. Las piernas no me soportaron y caí de rodillas. Mis ojos comenzaron a lagrimear. Respiraba con dificultad. Aún estaba vivo. No hubo detonación ni sangre ni sesos regados por doquier. Recobré las fuerzas y me levanté. Tembloroso, sí; pero vivo.


Le di el arma, era su turno. Su rostro estaba desencajado. Indeciso. Era evidente lo que iba a suceder. Pude detenerlo. Él no lo hizo, pues yo tampoco. Entró en escalofrío. Su cuerpo se gelatinó. Comenzó a llorar mirándome. Levantó su brazo, me apuntó y accionó el percutor… lo que sucedió inmediatamente después no lo narraré aquí.


Eso fue hace 20 años y aún me dan escalofríos nada más de acordarme. Vean ustedes porqué. Un revolver tiene alojo para cinco cartuchos. Algunas Mágnum son de seis, pero este no era el caso. La “piña” gira al momento en que el percutor es accionado, y la bala se coloca en posición para ser percutido. Seis veces fue accionada el arma y dos veces percutido el cartucho. Esto lo sé porque cuando recogí el arma y después la hube inspeccionado, la bala estaba desplazada una posición del percutor. Esto significa que dos veces me salvé de la muerte.


Aún conservo intacta el arma y la bala que no explotó. Sucede cuando las balas son viejas o han sufrido humedad, o bien el percutor está desgastado que no llega a provocar la explosión.


Sea lo que haya sucedido, desde entonces no acepto ningún tipo de retos, ni apuestas.



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