lunes, 18 de febrero de 2008

Eterna Prisión


Eterna Prisión

Por: Anselmo Bautista López.

En la Universidad de Filosofía y Letras conocí a Josué Iliarte. Hicimos mancuerna casi desde el primer día. Desaliñado siempre igual que sus pensamientos y no por ello mal alumno.

Su cabeza era un museo de historias inéditas que algún día pensaba publicar. Siempre fue para mi un placer escucharlo, y por tal razón organizamos nuestra tertulia donde desbordábamos nuestra imaginación, repasábamos apuntes, criticábamos obras literarias, arte, música y abordábamos cualquier tema digno de discutir (de acuerdo a nuestros criterios), desde los triviales hasta los más complicados y enmarañados.

Las bohemias se prolongaban hasta el amanecer al son de una guitarra, pocas dentro de cuatro paredes y muchas al aire libre, de preferencia rodeando el crujir de leña ardiendo frente a las olas del mar. Así trascurrieron los años universitarios sin mucha actividad social. Siempre enfrascados en nuestras cátedras, tareas y ejercicios cerebrales.

Al graduarnos, meses después, me hizo el siguiente comentario. A veces, lo confieso, me resultaba difícil de entenderlo.

–La novela de hoy –dijo–, tiene que recorrer nuevas sendas definitivamente audaces. Debe tejer el vacío que se cuela por los orificios de la existencia… Me he propuesto narrar una historia que comience con un diario que a la vez se transforme en otras voces para crear una polifonía escrita. Así, del recuerdo pasaré a la anécdota y de ésta a la reflexión, y de la suma de los personajes urdiré una trama que pueda ser infinita.

-Utópico –dije con una sonrisa burlona.

-¿Y acaso no la literatura es una forma privada de la utopía? Toda utopía es búsqueda, ensayo de la perfección, pero sobre todo, un acto de soledad.

Y ahí quedó todo. No lo vi durante dos semanas, ni una llamada para reunirnos, lo que me pareció extraño. Pensé si aquella sonrisa burlona mía lo había ofendido. Lo busqué en su departamento para disculparme pero no lo hallé. Pregunté por él en la Rectoría Universitaria: había renunciado hacía una semana y desconocían su paradero.

Pasó un mes, pasaron dos, se acumularon los meses y formaban tres años cuando apareció en mi puerta una mujer que dijo ser la esposa de mi amigo. Me hizo entrega de varios centenares de cuartillas escritas a máquina y una nota metida en un sobre.

La nota decía: “Una vez leas esto tu sonrisa burlona jamás volverá aparecer furtiva y traicionera.”

Las cuartillas escritas por Josué forman parte de su obra titulada “Eterna Prisión”. Era un texto inconcluso, una novela maravillosa de gran tamaño, una mole sorprendente, difícil de que algún día se pudiera publicar por cuestiones de economía editorial e interés consumista.

Toda ella es una constante pregunta por el arte de escribir.

Josué experimenta y de la ficción hace un acto de prodigio, una triangulación pensante de la literatura que está en los bordes, en los límites.

Emplea una racionalidad alimentada del vértigo de la imaginación. Incorpora a la vida de un desconocido una experiencia inexistente que tiene una realidad mayor que cualquier cosa vivida. Narra el fluir de la vida. Pero también deja sentir su propia experiencia o trozos de vida que explota y expande.

Es así que surge en escena Camilo Segovia, cuya vida no puedo evitar compararla con la de mi amigo Josué Iliarte, su creador.

Camilo, personaje central y escritor de profesión, comienza a narrar su vida a través de su diario que se transfigura en otras voces que, a su vez, describen anécdotas personales que van dejando puntos de reflexión. Conforme avanza Camilo en su narrativa, queda atrapado en una obsesión que lo hunde en el silencio y le provoca después la muerte.

Camilo estaba convencido que la Verdad se le parece a aquél hombre que después de varios años de cárcel ha salido a las calles observando todo como si viniera de otro planeta a descubrir el mundo; o bien, como un aparato milimétricamente preciso para medir el orden de la humanidad.

Josué se sirve de Camilo para hacer literatura dentro de la literatura y se lee en el diario que la novela moderna es una narrativa penitenciaria que marca la caducidad de la experiencia, una estructura cerrada. Para proyectarse y no verse obstruido por ese encierro, se sugestiona diciendo que: la Nada se abriga con el lienzo de los vínculos infinitos, por tanto, el lugar de trabajo y celda del escritor es la escritura y no el exceso de experiencia; así, narrar es traspasar la palabra inyectándole la fogosidad de todo lo que está por revelarse.

Supe después que Josué Iriarte había sido encontrado por la policía deambulando por las calles, perdido y hablando con un ser imaginario. Se aíslo para escribir durante un año los textos que su esposa me había entregado; el siguiente año sobrevivió desorientado por las calles y el tercero se la pasó internado en el hospital psiquiátrico.

Fui a visitarlo pero no pude hablar con él y me conformé con tristeza verlo tras el cristal del ventanal preguntándome si mi sonrisa burlona no fue la causa de su mal, de su desbordamiento intelectual e imaginario al grado de llegar a la locura, obsesionado por escribir una obra sin fin.

*.*

lunes, 11 de febrero de 2008

Hilary vs Obama

Hilary vs Obama

Por: Anselmo Bautista López.


Barack Hussein Obama, en mi opinión representa la mejor opción para los latinos. Qué decepcionado estoy de los latinos Californianos. Hilary Clinton representa –como decimos en México- más de lo mismo. Es el seguimiento de un gobierno anterior y quizá del presente. En ella no se vislumbran intenciones de mejorar las condiciones de los inmigrantes. En cambio, quiere construir muros fronterizos y por otro lado desmerece el poder de las palabras. Esto indica que no se ha enterado que para expresarse tiene que utilizar palabras, que para convencer tiene que utilizarlas igualmente. Y si de entrada niega el valor de las palabras no me queda más que pensar que todo lo que ella proponga no será más que palabras, ningún noble propósito. Y para colmo, olvida que su propia Constitución está hecha con palabras. Lo cual ha engrandecido mi desconfianza por ella. ¿Y cómo no ha de ser ella así, mujer educada en Estados Unidos donde se tiene un desprecio por las ideologías e historia?

Obama, en cambio, representa una amenaza para el círculo conservador que ha detentado el poder atrás del poder, y como amenaza representa el eje impulsador de esos cambios. Tal vez sea un inexperto en política como se ha dejado percibir, lo cual indica que es un sujeto que aún no está manchado.

Respondiendo a Kepa.

El hecho de que Obama sea negro, no significa que un negro no pueda gobernar. El hecho de que Hilary sea mujer, no implica incapacidad. Que si gane el que gane, en realidad gobernarán sus tutores o protectores, no es algo nuevo. Inclusive Bush, tiene riendas puestas.

¿Cuáles serán las consecuencias?

Con Obama, menos peores que las de Bush.

Hemos de recordar que en un gobierno democrático, el Presidente no lleva la voz cantante a menos que la mayoría del Congreso sea su perrito faldero y apruebe todas las propuestas del Ejecutivo.

Obama, de llegar a la Presidencia, se enfrentará ante este Congreso, lo cual significa que por más nobles que sean sus propuestas estarán sujetas a aprobación por mayoría.

“Experiencia e historial” del candidato no son suficientes para saber que puede ser Presidente como lo propuso Hilary. Y para muestra un botón mexicano. Basta con remitirnos al Presidente Lázaro Cárdenas, la forma en que subió al poder y con qué objeto.

Si Cárdenas fue Presidente de México se debió a que era un sujeto que tenía todas las cualidades para ser manipulado. En otras palabras, convertirlo en un títere por aquellos que deseban mantener el poder. Ahora sabemos que Cárdenas, era todo menos un sujeto fácil de manipular y, aunque feo, se negó ser un títere. Fue el unificador de México y lo llevó a la más alta cúspide económica que en ningún otro periodo se ha conocido en estas tierras.

Obama, inexperto y todo, podría darnos a los latinos mejores sorpresas que cualquier otro candidato, sólo por eso, por inexperto políticamente hablando.

Ojalá que sus buenos propósitos no se corrompan.

Y aunque yo no formo parte de los votantes, me autorizo darle mi voto a Obama desde Nuevo Laredo, México.

viernes, 25 de enero de 2008


BONITA
Por: Wendy Álvarez Cordero. 2007.

Bonita…
En tus labios es más que una palabra, que un adjetivo, que un decir. Es un poema de palabras breves y de eternos sentimientos, que inunda a mares y océanos mis ojos con lágrimas de gozo, que convierte a mis oídos algo majestuoso.

Bonita…
De tu tierna mirada hizo un verbo peligroso que al perderme en ella me arrojé al vacío y mi defensa fue creerte. Desear jamás fue tan intenso. Mi despliegue infinito de sueños se posaron en tus brazos; los hiciste tuyos y tus sentimientos se han grabado en mi perturbado corazón incontrolables, haciendo de la mesura una cualidad vana y sin efecto; sin importar que si al amarte en la locura me pierdo; si eres lo que más deseo, lo que mas quiero.

Bonita…
En tu cabeza es mas que un pensamiento, es libre camino que se tira al viento, que no tiene espacio que no tiene tiempo, que se sabe eterno, es un campo abierto donde justo en medio construiste una enorme fortaleza para resguardar a tu princesa, donde es posible creerte, posible sentirte y quedarme dentro, sin necesitar mas para vivir que tu aliento, donde es un privilegio ser la tierra donde plantas tus pies y donde siembras tus sueños, donde puedo ser tu sol para calentar tu día, tu luna para iluminar la oscuridad de tu noche, tu otra mitad para acompañar tu soledad y el agua que si estas sediento te brinde saciedad, nada mas por eso. Bonita… En tu sentir, es más que sencilla vocación de caballero, más que frase de conquista, más que palabra de aliento.
Bonita...
En tu sentir es ser "yo", con tantos defectos, sin justificarlos, sin ignorarlos, sin maximizarlos, porque los hiciste tan tuyos por ser míos, sin prejuicios, sin amores alocados, serenamente como tu bendita persona, y me pregunto, ¿cómo pudiste lograrlo? ¿Cómo de amor me has llenado? ¿Cómo hoy pude al espejo mirarlo? ¿Cómo me transmitiste el sentir, como me hiciste al vivir?

Bonita…
Poderme pensar bonita es sinceridad de tu boca, espontáneo y sencillo amor que hizo de tus ojos crearme nueva ante los míos, al decirme, pensarme y sentirme así, por el simple pero milagroso hecho que de tu corazón nació…
… que soy bonita.


Comentarios a: Wendy Álvarez Cordero

jueves, 24 de enero de 2008

POLÍTICA Y CORRUPCIÓN.

Por: Anselmo Bautista López.
Autor del Libro: PRISIONES.



Saludos:

Cuando observo la pobreza y la irrisible economía mexicana que en lugar de crecer va en deterioro y no por falta de esfuerzos para avanzar ni por falta de intelecto, no puedo más que sospechar que algo se ha corrompido.

Cuando los partidos políticos, en tiempos electorales, no utilizan adecuadamente los recursos económicos para sus campañas; no contienden limpiamente; no proponen ninguna plataforma sustentable; no demuestran capacidad para el diálogo y mucho menos para ponerse de acuerdo en proyectos de nación; y sí, en cambio, llenan sus debates en tono de competencia dejando fluir el ardor de sus deseos por llegar al poder profiriendo, inclusive, injurias y calumnias [que tal vez son verdades] al enemigo; limitando la campaña en hacer gala y alarde del candidato sobre una pasarela; en detener proyectos viables y necesarios para el país proponiendo iniciativas en las que anteponen sus propios intereses partidistas y no de nación… A esto yo le llamo corrupción.

Cuando un funcionario público no ejerce con honestidad, responsabilidad y dirección cada una de sus funciones... A esto yo le llamo corrupción.

Cuando un ciudadano común y corriente extiende un billete a cualquier servidor público para verse favorecido… también lo llamo un acto de corrupción.

Cuando el niño chantajea emocionalmente a su madre para que ésta cumpla su capricho y se hace… A esto yo lo llamo el principio de un nuevo corrupto.

Por doquier vemos las injusticias, el nepotismo, el tráfico de influencias, las mordidas, la protección a la impunidad, sobornos, los compadrazgos… En fin, por doquier vemos estas cosas que nos humillan, haciéndonos sentir impotentes y arrinconados, y a veces hasta con un dolor de estómago sobrevenido de un coraje.

No cabe duda que la corrupción es la pus de cualquier órgano social.

La carente participación política de un pueblo y la falta de una educación intelectual hacen que no se pueda comprender la problemática y solución de la corrupción, cada vez más enrarecido y prolongado.

Es aquí, tal vez, donde se cierne radicalmente el problema del subdesarrollo. Por tanto, no hay mayor problema que la solución al problema de la corrupción, la cual, no puede tratársele únicamente desde un punto de vista teórico–legal, puesto que el Derecho no orienta ni canaliza la vida hacia un futuro de progreso constante. Más bien la limita. Es así que, sin existir la voluntad de estar al margen del Derecho, se traspasa esa línea divisoria entre lo legal y lo ilegal.

La sociedad dentro de su propia evolución sufre un empuje hacia delante, por ello, las Leyes deben estar a su altura, de otra manera se convierten en un anacronismo. Aplicables, sí, pero no operables. En el peor de los casos, estancan la actividad social, la reducen, la empobrecen como sucede dentro de la vida campesina, obrera y empresarial de México.

A ello hay que sumarle, el abuso de poder y las consecuencias todas que este abuso acarrea: Leyes injustas o preferenciales, tráfico de influencias, sobornos, prepotencias, injusticias, rapiña, y sobre todo la falta de interés por implementar una efectiva educación intelectual y cívica.

El sector estudiantil es la que más alejada está de la vida real. Nuestras Universidades son un lugar generadora de ensueños. Ahí, el estudiante vive en el limbo de los ambiciosos proyectos. Cuando entra a la vida económica real y ordinaria, sus ojos recobran la vista después de largos años de miopía.

***
Arnulfo Gamboa, uno de los personajes de mi novela Prisiones, que encarna el pensamiento Darwiniano con un toque de nacionalismo, ilustra muy bien el mundo y las raíces de la corrupción durante todo el desarrollo de sus diálogos.

…¿qué me dices de la corrupción? ¿No crees que los delitos de cuello blanco hagan más daño a una comunidad? En cada tranza, en cada mordida que dan al erario del Estado, a los bienes públicos, por cada soborno, cada acto de corrupción, dejan sin comer a muchas familias orillándolas a la delincuencia, a la miseria, a la desesperación y al suicidio. ¿Y quién dice o hace algo para acabar con esos crímenes silenciosos? El mismo Congreso favorece a estos delincuentes oficiales. (…)

¿Qué me dices de los rescates bancarios, los rescates a la industria y el tráfico de influencias que opera en las altas esferas? ¿A qué te huelen la piratería y los coyotes? (…)

El narcotráfico no se hubiera extendido tanto si funcionarios de alto nivel no estuvieran involucrados. (…)

—Todo, todo lo que sale en los periódicos y las noticias me pone de mal humor, lo mismo que la flojedad y la manera en que manipulan sus reseñas, pero sobre todo el consentimiento del pueblo que permite que aún los sigan pisoteando y humillando.

Tenemos que enseñar a nuestra gente a ser hombres, a enseñarles por qué y para qué trabajan y pagan impuestos. Los mexicanos no podemos permitir seguir siendo defraudados y explotados. No tenemos nada que nos haga estar en el centro de las miradas que volteen hacia nosotros con admiración. Nuestros científicos se labran en el extranjero; nuestra prensa sigue siendo mercenaria, nuestros políticos y gobernantes siguen siendo rapaces, nuestras escuelas populares las han reducido a la mediocridad.

Tenemos gente con un potencial increíble que se está malogrando por la podredumbre oficial que apesta y carcome el cerebro.

Tenemos dos Méxicos: El del gobierno que no le importa el pueblo y el pueblo que no le importa cómo gobiernen.

Debemos ver de cara al futuro y estar a la vanguardia de los últimos acontecimientos mundiales científicos, tecnológicos, económicos, sin ceder a los intereses de otras naciones. Necesitamos crear por vez primera nuestra soberanía, protegerla y conservarla con nuestra vida. Estamos en una guerra Económica Mundial sin cuartel, sin moral, sin escrúpulos, sin bondades, sin tientos del corazón. Pero para tomar las armas, primero hay que depurar nuestro ejército y acabar con los traidores de nuestra nación, acabar con todas las ratas de cola larga y cola chica que gobiernan nuestra casa, acabar con los que han vendido y siguen vendiendo nuestros muros. Dejemos de ser un país con instinto de sepultura, amante del ataúd; mejor salgamos del féretro como el vampiro durante la noche para anemiar, no a nosotros mismos, sino para chupar sangre del vecino que nos dé la fortaleza que requerimos...

Es necesario limpiar el estiércol de nuestras instituciones. No basta tener buenas intenciones. ¡No! Quien tiene buenas intenciones se corrompe con facilidad tan pronto le pica el mosco de la avaricia o se acobarda tan pronto está en peligro.

Si no hacemos nada por este país, llegará otra vez el día en que nos veamos con penachos comiendo carne humana.

Luchamos contra el enemigo, contra el poder vacío e irresponsable. Ya lo dijo Carlos Fuentes sintetizado, perfectamente sintetizado: "Valor—poder—responsabilidad son la gran unidad, la que nos liga a unos con otros, con la naturaleza y con Dios."

Lo que queremos es sepultar toda esa escoria formada de varios decenios para acá.

En nuestro equipo no nos metemos zancadillas ni nos picamos los ojos. Si es necesario ponemos nuestras espaldas para que otro suba, porque al hacerlo todos nos posicionamos. Entre nosotros practicamos una real democracia; no como la de esos huele rabos de la política. Aquí no todos somos iguales ni todos tienen las mismas oportunidades, eso lo comprendemos muy bien. Sabemos reconocer al mejor, al más apto, para desempeñar una función. Dentro de La Neoesencia no hay compadrazgos, no ejercemos la influencia ni hacemos subir al que nos venga en gana ni siquiera por su bonito trasero. Aquí no hay cabida para los lambiscones ni los flojos. Nadie ejerce derechos de antigüedad ni obtiene favoritismos por amistad ni por cualquier otra índole. Quien quiera subir tendrá que sobarse el lomo para merecerlo y, desde luego, tener la aptitud, ser fiel a los estatutos del Plan y de La Neoesencia.

Al mexicano nadie le teme. Esto lo saben muy bien los políticos y todo funcionario público. Por eso hacen lo que se les viene en gana. Les roban, les defraudan, en fin. La mayoría de éstos ha sido un traidor a la patria, la han exprimido y han puesto a tambalear a la nación. Nuestro país está lacerado, por doquier vemos la rapiña, grupos oficiales de corrupción, proteccionismo, mucho poder y poco rendimiento, mucha demagogia y escaso intelecto; y del otro extremo mucha indiferencia, apatía, consentimiento, mediocridad y resignación. Los apóstoles de las bonitas palabras nos aconsejan la tolerancia. Ya no hay tiempo para seguir tolerando esta situación. Hay que crear por vez primera y definir el concepto Mexicanos...

***

Con Arnulfo, vemos a un hombre empeñado en hacer de México un país fuerte y poderoso en sus distintos niveles, pero su mayor preocupación se centra es combatir precisamente la corrupción.
En otro diálogo entre Demetrio, personaje principal de mi novela Prisiones, y Ramiro, amigo suyo, se describe de manera crítica una pequeña faceta de la labor y comportamiento oficial:

—¿Qué tal si litigo? (Preguntó Demetrio)
Ramiro chasqueó la boca desaprobando.
—No, viejo. Ya estamos hasta la madre de abogados. Te morirás de hambre.
—¿Y no estamos también saturados de burócratas? —replicó tozudo.
—Cierto, pero tendrías un ingreso seguro. No hay como pertenecer a la nómina. Tú sabes, prestaciones, vacaciones, seguro social, puentes...
—¿No te da vergüenza hablar así, Ramiro? ¿Tan mediocre, corriente e insignificante? Hasta pareces del Sindicato de Maestros.
—Entiendo que tienes coraje contra el sistema...
—Te equivocas. ¿Has pensado qué harás cuando te den una patada en el culo? Podredumbre y carroña hay en toda institución gubernamental que conservan una cultura de acabados. Agencias, todas, de colocaciones. Quieren que des tu vida por un plato de frijoles y si quieres ascender tienes que aprender a lamer culos. Ahí no importa que hagas las cosas bien o mal sino que te hagas pendejo. Si trabajas duro como las mulas te aumentan el trabajo para que revientes, renuncies y coloquen a otro de su preferencia. Si eres flojo, entonces te pican las nalgas como si fueras yunta. La cosa es que no terminan de joderte nunca. Y para colmo se inventan más papeleo que sirve para un carajo. Mucho esfuerzo y poco rendimiento, Ramiro. De no ser así, tendríamos un Estado y un país mejor. Esas son nuestras instituciones. Y si no quieres esas presiones y hostigamientos entonces debes mocharte y ser servicial con los intereses del jefe para que te tenga en mejor consideración. En pocas palabras, de uno u otro modo te arrojan a la mediocridad, te convierten en un insignificante y mezquino empleaducho, a parte de que te obligan a ser corrupto. Lo único que no debes hacer es desempeñar lo mejor posible tu labor. Tampoco debes tener cerebro ni iniciativa porque eso ofende a los superiores; la inteligencia les hace sombra y la agarran contigo, te destruyen.
Ramiro se encogió de hombros, y dijo:

—¿Qué podemos hacer? Así funciona todo en el gobierno. Si el mundo es cínico entonces el hombre puede serlo también. Sé más flexible y adáptate al movimiento. Chinga que atrás te vienen chingando. Muévete como todos los demás. ¿Qué puedes hacer tú para cambiar las cosas? Todos necesitamos un trabajo, ¿no? ¿Qué importa si para conservarlo tenemos que hacerle la barba al jefe o hacerlo nuestro compadre para ascender?

***
Aquí podemos observar que la corrupción está muy ligada a una escasa cultura política y cívica, a una escasez de valores éticos tanto de los directores del país como del mismo ciudadano común. En cambio, vemos una alta tendencia a perseguir intereses egoístas y avaros sin importar los medios para alcanzarlos y sin importar si éstos se encuentran dentro del marco de la Ley.

Lo cual provoca, por ejemplo, que el campesino viva en una isla solitaria languideciendo en las esquinas de la sociedad o encontrándose desterrado en su propia tierra en medio de un inmenso océano de prosperidad material, porque la producción y distribución de bienes se halla por completo acaparada y desorganizada, de manera que la mayoría vive temeroso ante la posibilidad de que su economía se vea eliminado y sufrir así la falta de lo necesario.

Yo no desconozco los motivos del por qué se cruza ilegalmente la frontera norte con muchos esfuerzos y tribulaciones. Algunos por la desesperación de ver a su familia morir de hambre, otros por que sus derechos de libertad han sido golpeados. En fin, que los motivos los hay diversos.

Tenemos compatriotas que dudan del destino de nuestro país a la que ven como una nación que ha perdido vitalidad, sin ningún mensaje alentador que dirigir. Nuestros gobernantes han puesto a temblar a muchos conciudadanos que han decidido por preparar la fuga con el sentimiento de la desilusión, la angustia y el escepticismo sobre las instituciones, las leyes y los hombres que la dirigen, viendo cómo el país se desintegra.

Están cansados de testificar cómo algunos lucran y se aprovechan impunemente. Quieren honestidad en la dirección y no partidos ni instituciones que sean sólo oficinas de contratación de empleo.
Nuestros compatriotas que han cruzado la frontera y nuestros casi 60 millones que viven en la pobreza me recuerdan constantemente que nuestros gobernantes han incumplido las magníficas palabras de nuestra Constitución, en lo que respecta a garantizar a todos una vida digna, seguridad social, producción de riqueza, empleos, salud…

En lugar de honrar su actividad pública sirviendo al pueblo, se han limitado a extender cheques del Banco de Justicia, con el sello de “fondos insuficientes”, haciendo irreales las promesas de Democracia.

El pueblo mexicano debe salir de los callejones obscuros y desolados hacia el alumbrado de la justicia social. Sacar al país de sus arenas movedizas. Sería fatal para la nación pasar por alto esta urgencia.

Nuestra sed ha venido siendo satisfecha de la taza de la amargura o del odio. No. Nuestra sed debe estar saciada del plano alto de la dignidad y la disciplina. Las protestas y actos creativos en este proceso no deben degenerar en violencia física, sino en el diálogo y dentro del marco de la ley.

No podemos estar satisfechos mientras la aplicación de la justicia no sea cristalina y pareja, mientras el manejo de la Administración Pública no sea en beneficio del pueblo, mientras los comicios no sean transparentes.

El pueblo mismo debe representar la realización de grandes tareas en el porvenir de la patria, y no abandonarse sólo a las decisiones de los directores del país. Debe poner un alto a la corrupción empezando por su propia casa.

Debe ponerse en marcha todo nuestro engranaje intelectual y laboral sobre la construcción de un bienestar colectivo, porque el pueblo es mucho más que un partido político, es mucho más que un hecho electoral.

Es menester que se reaccione y se llegue a un acuerdo nacional para construir el desarrollo económico, levantar la condición de la agricultura tan fuertemente golpeada, desarrollar la industria y la minería. Y para esto es indispensable contar con Universidades que no sólo transmitan el conocimiento teórico, sino también el práctico, pero sobre todo alimentar el espíritu de investigación a las soluciones de problemas reales en aras de alcanzar un ritmo de progreso que no encuentre tropiezos legales, ausencia de mano de obra descalificada o insuficiencia tecnológica o intelectual, y en el último y quizá más relevante de los casos por injerencias políticas de países extranjeros.

Ello implica que el pueblo no sólo tenga entusiasmo para realizar estas cosas, sino también ideas claras en la cabeza. Que tengan no sólo gritos sino también un mensaje que inyecte vitalidad y orgullo.

A esto yo le llamo una campaña sin causar heridas para construir un gobierno que garantice el progreso económico, la justicia y la incorporación del pueblo en forma responsable a la tarea y al beneficio, cuyo programa de gobierno sólo será dueño el mismo pueblo.

Sólo así, enfrascados todos sobre un mismo objetivo común, puedo ver una real democracia a la vez que se desvanecen todos aquellos actos de politiquería y demagogia; vislumbro leyes no sólo creadas para normar la conducta, para reprimir o detener el avance sino para fortalecer; veo una economía que va en aumento y que llega a todas las manos…

Si México ha de ser una gran nación, esto debe hacerse realidad.

Con esta novela, Prisiones, quiero ofrecer a ustedes no sólo una interesante historia sino también un conjunto de hechos y reflexiones tan a propósito para los días que vivimos.

Para concluir, y haciendo honor a mi personaje principal, añado que no será posible combatir la corrupción sin correr graves peligros y quizá perecer en el intento como muchos han perecido, pero por el futuro de nuestros hijos y por amor a ellos, muy bien valdría la pena arriesgarse.
De qué sirvió.

Por: Anselmo Bautista López.


Con ansiedad supe que estaría ahí frente a los sinodales respondiendo a sus inquisidoras preguntas.

Mi nombre es Modesto. Tenía 11 años cuando acompañé a mi tía al examen profesional de su hijo Norberto. El acto me pareció solemne. Él vestido de traje y corbata. Mi ti con su mejor atuendo. Nos acompañaba Francisco, el amigo de mi primo. Muchacho alegre y bien portado. Me caía muy bien porque se sabía mil chistes, tocaba la guitarra y sus comentarios estaban a la altura de mi entendimiento. Muchas noches los sorprendí estudiando juntos como dos grandes hermanos tanto que hasta me daban ganas de tomar mis libros también y sentarme junto a ellos.

Con la boca abierta escuché sus respuestas de Agronomía que con suma facilidad dio a los hombres tras la mesa. Yo no entendía una sola palabra pero supuse que lo estaba haciendo bien por los comentarios de aprobación que Francisco daba a mi tía.

Durante su fiesta no dejaba de admirarlo. Norberto era un prominente estudiante, practicante de karate y sin ningún vicio. Quería ser como él y tomando su ejemplo me apliqué.

Las ganas de estudiar me duraron poco porque estuve a punto de no terminar la primaria.

En secundaria me expulsaron por “burro”. Y siendo aún él mi ejemplo, me inscribió en otra escuela donde cada noche me vi obligado a liarme a golpes. Los muchachos odiaban a cualquiera que viniera de otras aulas.

No sé si los puños cerrados en mi cara o los golpes de la vida me sacudieron el cerebro. A partir de entonces, matemáticas ya no era la clase que más odiara. Mi vida dio un giro. ¡Qué hermosos se veían los nueves y dieses en mi boleta! El deporte comenzó a formar parte de mi rutina y siguiendo los pasos de mi primo tomé clases de karate.

Durante la carrera técnica sentí un poco de pavor, porque el primer semestre fue un periodo prácticamente de selección. De 160 alumnos sólo había cupo para 90, así que yo debía quedar por lo menos en el noventavo lugar para ser aceptado y continuar con mis estudios técnicos.

Fue una lucha constante de sapiencia. Rivalizamos unos a otros. Y yo observaba a los mejores calculando mis posibilidades. Estaba tan lejos de ser uno de los elegidos que en cada examen veía pronta mi salida por la puerta grande hacia la calle.

A veces la simpatía nos salva de un desastre. Mi compañera de junto se apiadó de mí y me dedicó su tiempo a enseñarme con paciencia lo que no había aprendido. Era la estudiante más temida por todos. Jamás se le conoció una calificación que bajara del 10 perfecto. Y digo perfecto porque no hubo en sus exámenes un solo tache.

Pero como todo favor debe devolverse tarde o temprano, resultó que mi amiga se enteró que su novio bateaba por los dos lados. Así que tuve que cubrir la vacante hasta lograr consolarla y hacer que se olvidara de él.

Durante los 3 años que duraron estos estudios, fui capitán del equipo de voleibol; formé parte de la banca del equipo de básquetbol; y competí en 800 metros planos, caminata y relevos. Nunca logré un buen lugar ni un excelente desempeño. El trabajo de medio tiempo como halconero no me dejaba ya muchas fuerzas.

Con la ayuda de mi amiga, la escuela ya no era la cueva obscura por donde salían murciélagos sino un amplio jardín donde podía respirar nuevo y múltiples aromas y entrar de lleno a las actividades de solo adultos.

De 160 alumnos que fuimos en un principio, sólo 20 logramos terminar la carrera técnica.
Mi amiga se fue a estudiar Odontología y yo Leyes.

De la Universidad no tengo casi nada que decir, excepto que distraje mis estudios y el deporte por culpa de las veinteañeras. Y es que uno deja cualquier cosa cuando existe la posibilidad de bajar unos chones detrás del coche más apartado del estacionamiento o en el primer rincón obscuro.

Confieso que prefería estas distracciones a andarme emborrachando con los cuates y andar tambaleante y estúpido por las banquetas.

No obstante, el último semestre llegaba a su fin. Dudé si comenzar a preparar mi tesis o dejarlo para después. Recordé a toda esa gama de pasantes que lo dejaron para otro día y hasta la fecha siguen sin comenzar con la primera página. Otros de plano han renunciado a titularse.

-¡Ya para qué!

No quise que eso me sucediera y de plano le entré a los libros. Me propuse terminarla para antes de celebrar la quema de Códigos y embriagarnos en la fiesta de graduación. No quería preocupaciones futuras.

Cuatro meses después de la merecida cruda, portando orgullosamente mi anillo al dedo, con plena seguridad y afiladito como hacha me senté frente a los sinodales para defender, a puerta cerrada, mi tesis profesional titulada: “La anticonstitucionalidad del arraigo domiciliario.”

Por unanimidad obtuve mi título y debo agradecerlo a mi primo y a mi amiga. Uno por inspirarme al estudio y la otra por ayudarme a sacar mejores calificaciones.

Hoy mi primo, el Agrónomo, trabaja para una empresa vendiendo herramientas para mecánico automotriz. Parece que la Agronomía, finalmente, no se le dio mucho.

Francisco, no se conformó con ser sólo Agrónomo sino que también se graduó de Doctor y Licenciado en Leyes. Lo he visto amenizar con su guitarra y sus chistes algunos cafés de la ciudad.

Mi amiga tiene tres hijos y no es capaz de sacar un diente aunque este sea de leche. Parece que su marido no la deja trabajar. Y yo…

Bueno, yo tuve que agarrar la primera chamba que se cruzó por mi camino. Soy taxista, pero no un taxista cualquiera. Soy un taxista preparado…


Comentarios: el.sabroso.21@hotmail.com

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